Por qué la estación cambia sus resultados
En el fondo, un almacén no es más que una gran nave expuesta a la intemperie. En un día soleado, la superficie de la cubierta puede superar con creces los 50 °C, y ese calor se irradia directamente hacia los niveles superiores de las estanterías. En invierno, el mismo edificio pierde calor a través de las fachadas y la solera, y cada vez que se abre una puerta de muelle entra aire frío hasta las ubicaciones más cercanas.
Muchos almacenes grandes tienen pocos medios para contrarrestarlo. Algunos cuentan con una instalación de climatización (HVAC) completa, pero a menudo todo se limita a unos cuantos aerotermos, a ventiladores desestratificadores o, simplemente, al aislamiento del propio edificio. Cuanta menos climatización activa haya, más directamente se nota el tiempo exterior en el interior.
Por eso, una misma zona de almacenamiento puede tener dos perfiles de temperatura muy distintos: uno en los días calurosos y otro en los días fríos. Un único mapeo realizado en un mes templado no capta ninguno de los dos. Solo muestra cómo se comporta el edificio cuando el tiempo acompaña, que es precisamente la situación que menos información aporta.
Cuando el edificio cuenta con instalaciones, las estaciones también influyen en su funcionamiento. Los aerotermos que han estado parados todo el verano no revelan sus puntos débiles hasta enero, los equipos de frío trabajan a plena carga durante una ola de calor y el patrón de flujo de aire cambia en cuanto una instalación pasa de modo refrigeración a modo calefacción.
¿Qué zonas de almacenamiento necesitan un mapeo estacional?
No todos los espacios requieren dos estudios. La pregunta clave es sencilla: ¿pueden las condiciones exteriores influir en la temperatura alrededor del producto? La tabla siguiente sirve como punto de partida práctico.
| Zona de almacenamiento | ¿Mapeo de verano y de invierno? | Por qué |
|---|---|---|
| Almacén a temperatura ambiente controlada (15–25 °C) | Por lo general, sí | La radiación solar sobre la cubierta, las pérdidas de calor a través de las fachadas y la apertura de las puertas de muelle modifican el perfil entre verano e invierno. |
| Almacén con estanterías de gran altura | Sí | En ambas estaciones puede producirse una estratificación térmica en toda la altura de las estanterías: en verano el calor se acumula bajo la cubierta y en invierno aparecen zonas frías cerca del suelo. |
| Sala a temperatura ambiente dentro de un edificio climatizado | A menudo basta con uno, si se justifica | No hay exposición directa al exterior, pero preste atención a ventanas, radiadores y espacios contiguos sin calefacción. |
| Sala pequeña a temperatura ambiente (pocos m²) | Según la evaluación de riesgos | Un radiador, una ventana o una pared soleada pueden bastar para crear un riesgo estacional. |
| Cámara frigorífica o de congelación dentro del edificio | Por lo general, no | El entorno está climatizado y la monitorización continua pone de manifiesto por sí sola cualquier efecto estacional. |
| Cámara frigorífica junto a una fachada o en una nave sin calefacción | A valorar caso por caso | El calor del verano sobre el condensador o los paneles aislantes de la cámara puede llevar la instalación frigorífica al límite de su capacidad. |
| Frigoríficos y congeladores | No para el equipo en sí | Revise, eso sí, la sala donde están instalados: un frigorífico situado en un cuarto sin calefacción puede tener dificultades para mantener la temperatura en invierno. |
| Vehículos frigoríficos y rutas de transporte | Sí | Las temperaturas exteriores extremas actúan directamente sobre la carga, por lo que los perfiles de verano e invierno forman parte de la cualificación. |
Cómo se desplazan los puntos calientes y fríos según la estación
Aquí es donde el mapeo estacional demuestra su valor. La posición más cálida en julio rara vez es la más fría en enero. Un sensor de monitorización colocado basándose únicamente en los datos de verano puede, por tanto, pasar por alto por completo el riesgo invernal.

| Zona | Verano | Invierno |
|---|---|---|
| Niveles superiores de las estanterías bajo la cubierta | Punto caliente típico, por la radiación solar y el aire caliente ascendente. | A menudo sigue siendo el punto más cálido, porque el aire calefactado se acumula bajo la cubierta. |
| Suelo y huecos de palé del nivel inferior | Suele ser la parte más fresca del edificio. | Probable punto frío, sobre todo si la solera no está aislada. |
| Ubicaciones junto a las puertas de muelle | Entra aire caliente en cuanto se abren las puertas. | Entra aire frío; a menudo se registran aquí los valores más bajos de la zona de almacenamiento. |
| Fachadas sur y oeste | Zonas perimetrales cálidas por la tarde. | Poca influencia. |
| Fachadas norte | Poca influencia. | Zonas perimetrales frías, sobre todo detrás de estanterías con mala circulación de aire. |
| Cerca de aerotermos o equipos de refrigeración | Aire frío impulsado por los equipos de refrigeración. | Aire caliente impulsado por los aerotermos; la mercancía almacenada demasiado cerca puede superar el límite superior. |
Cómo planificar los dos estudios
Elegir las semanas adecuadas
Realice el mapeo de verano en la época más calurosa del año y el de invierno en la más fría. En la mayor parte de Europa, eso corresponde aproximadamente a julio–agosto y a enero–febrero. Siga de cerca las previsiones meteorológicas: un estudio realizado durante una ola de calor o un periodo de heladas es mucho más concluyente que una medición en una semana templada y nublada. Defina de antemano en el protocolo qué considera condiciones representativas de verano y de invierno, por ejemplo a partir de estadísticas meteorológicas locales o de las condiciones de diseño del edificio. Así evitará discusiones a posteriori.
Medir durante el tiempo suficiente
En almacenes y otras zonas a temperatura ambiente, el mínimo habitual es de siete días consecutivos: cinco días laborables y un fin de semana. Así se registran el ciclo día-noche, los días laborables con mucha actividad y los muelles abiertos, y los fines de semana tranquilos con las puertas cerradas.
Registrar la temperatura exterior
Coloque un registrador adicional en el exterior, a la sombra, o utilice los datos del sistema de gestión del edificio (BMS) o de una estación meteorológica cercana. Esta medición tiene carácter meramente informativo y no se contrasta con sus criterios de aceptación. Sin ella, no podrá demostrar que su «mapeo de verano» se realizó realmente en condiciones estivales. Además, ayuda a explicar los picos en los datos: ¿se debió al tiempo o a una puerta que se quedó abierta?
Utilizar el mismo plan de colocación en ambos estudios
Los resultados de verano e invierno solo son comparables si las posiciones de los registradores son idénticas. Numere cada posición, fotografíela y reutilice el mismo plan. Puede añadir posiciones en el segundo estudio, pero no desplace nunca las posiciones originales.
Mantener condiciones realistas
Realice el mapeo durante el horario de trabajo normal y con la frecuencia habitual de apertura de puertas. En un almacén, tanto el estado vacío como el lleno pueden constituir el peor caso: las estanterías llenas dificultan la circulación del aire, mientras que un almacén vacío tiene poca inercia térmica para amortiguar las variaciones de temperatura. Mantenga los aerotermos, ventiladores y equipos de frío funcionando como lo hacen normalmente en esa estación, para medir el edificio tal como funciona en realidad. Si la instalación dispone de un equipo principal y otro de reserva, asegúrese de que cada uno funcione en solitario durante una parte del estudio.
Dos estaciones, un solo plan
¿Necesita registradores para un mapeo de verano y de invierno? Alquilamos registradores calibrados en toda Europa y podemos suministrar el mismo lote para ambos estudios, de modo que cada posición se mida con el mismo registrador.
Ver alquiler de registradores¿Y si su almacén entra en funcionamiento en primavera?
Las instalaciones nuevas rara vez arrancan justo al comienzo de una ola de calor. No es un problema, siempre que lo tenga previsto:
- Realice un mapeo antes de la entrada en funcionamiento, sea cual sea la estación, y utilice los resultados para autorizar el uso de la zona y definir las primeras posiciones de monitorización.
- Programe el primer estudio estacional en la próxima estación extrema y el segundo en la estación opuesta, como muy tarde dentro del primer año.
- Cubra el periodo intermedio con sensores de monitorización adicionales en las posiciones previsiblemente más críticas: niveles superiores bajo la cubierta, ubicaciones junto a las puertas de muelle y estanterías a lo largo de las fachadas.
- Tenga en cuenta el grado de ocupación: un almacén nuevo rara vez está lleno en sus primeros meses, así que un estudio estacional posterior puede servir para cubrir también el estado lleno.
Un mapeo en primavera u otoño no sustituye a ninguno de los dos estudios estacionales. Es una referencia útil, pero no muestra el peor caso.
A veces se plantea como alternativa un mapeo continuo durante todo un año, pero en la práctica no lo recomendamos. Un estudio anual implica mantener instalado un juego completo de registradores durante doce meses, controlar los intervalos de calibración sobre la marcha y analizar un año entero de datos de cada posición. Dos estudios bien planificados, uno en verano y otro en invierno, recogen las mismas situaciones extremas con mucho menos esfuerzo y dan lugar a un dossier más claro.
Comparar los resultados de verano e invierno
El verdadero valor del mapeo estacional está en la comparación, no en dos informes independientes. En la evaluación final, fíjese en:
- El mínimo y el máximo de cada posición en ambas estaciones. ¿Qué posiciones son extremas en verano, cuáles en invierno y cuáles en ambas?
- Las tendencias, no solo los picos aislados. Una posición que se mantiene cálida de forma constante es un punto caliente mucho más significativo que otra que solo registró un pico puntual porque una puerta se quedó abierta.
- Los efectos estacionales frente a los sucesos puntuales. Distinga el efecto del tiempo de los sucesos propios de la instalación, como un palé colocado delante de un ventilador o una intervención de mantenimiento.
- Las posiciones de monitorización. Coloque los sensores fijos de forma que vigilen tanto el punto caliente de verano como el punto frío de invierno. Para ello suelen hacer falta al menos dos posiciones, no solo una.
- El margen respecto al límite. ¿Cuánto se acercó al límite la posición más desfavorable? Un valor de 24,6 °C en un verano suave es una señal de alerta, no un resultado con un margen holgado.
¿Se puede prescindir de una de las estaciones?
Sí, pero solo con una justificación escrita y aprobada. Un único mapeo puede estar justificado cuando:
- la zona se encuentra totalmente dentro de un edificio climatizado, sin cubierta ni fachadas expuestas a la intemperie;
- la zona cuenta con una climatización activa dimensionada para los extremos locales de verano e invierno, y la puesta en marcha así lo ha demostrado;
- hay suficientes sensores de monitorización en los lugares adecuados para detectar de inmediato un efecto estacional, de modo que la monitorización funciona, en la práctica, como un mapeo continuo;
- la instalación se encuentra en una zona de clima templado donde las temperaturas extremas son poco frecuentes y de corta duración. ISPE ofrece una referencia útil: conviene prestar atención cuando las condiciones exteriores se desvían más de 6 °C de las condiciones normales de funcionamiento durante más de tres horas.
Documente este razonamiento en su evaluación de riesgos y sométalo a la aprobación de QA y del propietario del sistema. Los inspectores rara vez cuestionan un único mapeo; lo que sí cuestionan es un único mapeo sin justificación.
Errores frecuentes
- Realizar el mapeo en mayo o en septiembre y presentarlo como un mapeo de verano o de invierno.
- No colocar un registrador exterior de referencia, de modo que no se pueden demostrar las condiciones estacionales.
- Desplazar posiciones de registradores entre los dos estudios, lo que impide comparar los resultados.
- Colocar el sensor de monitorización basándose solo en los datos de verano y pasar así por alto el punto frío de invierno.
- Repartir los registradores de manera uniforme por el plano, incluidos los pasillos y las zonas donde nunca se almacena mercancía, en lugar de partir de las ubicaciones de almacenamiento reales.
- Mapear el almacén solo cuando está vacío, de modo que nunca se evalúa el efecto de las estanterías llenas sobre la circulación del aire.
- Prescindir de una estación sin una justificación documentada.
Qué exigen las directrices
Los textos normativos son breves en este punto. Las directrices de buenas prácticas de distribución de la UE (BPD/GDP) exigen un mapeo en condiciones representativas y sensores de monitorización en los puntos con mayores fluctuaciones; para el transporte mencionan expresamente las variaciones estacionales. El suplemento técnico de la OMS sobre el mapeo de temperatura de zonas de almacenamiento recomienda, para las zonas afectadas por variaciones estacionales, un estudio en la estación más cálida y otro en la más fría, y señala que normalmente no es necesario en cámaras frigoríficas y de congelación. ISPE aporta la parte práctica: basar la decisión en una evaluación de riesgos y prever, durante el primer año, un estudio complementario en la estación opuesta. Este artículo explica cómo trasladar esos principios a un mapeo sólido sobre el terreno.
¿No está seguro de si su zona de almacenamiento es sensible a las estaciones? Podemos revisar la distribución de su almacén y sus datos de monitorización, y aconsejarle si está justificado realizar uno o dos estudios.
Fuentes utilizadas
- Directrices BPD/GDP de la UE 2013/C 343/01, apartado 3.2.1 (mapeo de temperatura y posiciones de monitorización) y capítulo 9 (variaciones estacionales en el transporte).
- Inspección neerlandesa de Sanidad y Juventud (IGJ), preguntas frecuentes sobre la autorización de distribución mayorista y las BPD/GDP, versión 9, preguntas sobre la duración de la medición y el mapeo de verano e invierno.
- WHO Technical Report Series No. 961, Annex 9, Supplement 8: Temperature mapping of storage areas (2015).
- ISPE Good Practice Guide: Controlled Temperature Chamber Mapping and Monitoring, recomendaciones sobre los ensayos estacionales.
- ISPE Good Practice Guide: Cold Chain Management, recomendaciones sobre los perfiles estacionales para cámaras frigoríficas y transporte.
